ASOCIACIÓN GIPUZKOAKO SENIDEAK


Sí, ese es el anhelo de cada uno/a de nosotros/as en esta nuestra sociedad; a nivel local, comarcal, nacional y mundial. Poder salir a la calle, ir a nuestros trabajos, a los parques con los niños, a la escuela… y yo anhelo, sobre todo eso, poder acercarme a la residencia donde está mi madre y poder mirarnos a los ojos, sin palabras. ¿Es eso mucho?

“Para mí supone poder saciar la sed que en estos momentos tengo. El dolor me seca por dentro y cuando las lágrimas salen, temo quedarme más seca por dentro, más de lo que ya estoy.”

Algo así debe estar sintiendo mi madre desde hace unas cuantas semanas. Quizá, al principio la emergencia no dejaba sentir y como la mayoría de todos nosotros, trataban de sobrevivir, pero ahora las semanas van pasando y ¿qué?

¿Qué decirle a mi madre cuando me dejen acercarme a estar de nuevo con ella? ¿Por qué me dejarán volver a estar con ella, ¿verdad? Creo que mi madre sigue viva porque no quiere irse sin que las manos de sus hijos toquen sus manos. Unas manos que han vivido para crear vida en multitud de ámbitos. Y ahora, esas manos esperan ser tocadas por sus seres queridos.

Pasada la alarma sanitaria, espero y EXIJO por derecho que los usuarios de residencias de mayores no vuelvan a ser los últimos en ser reconocidos como seres esenciales y puedan recibir el cariño y la presencia de sus familiares y amigos en las residencias.

Más pronto que tarde, hay que ponerse a discernir y a sopesar cómo se van a volver a abrir las residencias para que nosotros como familiares, podamos volver a encontrarnos con nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, amigos, etc. ¡Pensemos entre todos!

EXIJO como persona pensante que soy y con derecho a participar en esta sociedad, que se tengan en cuenta las opciones, que se puedan poner encima de la mesa, en este caso desde la asociación “Gipuzkoako Senideak”.

¿Quién sino nosotros/as que sabemos desde nuestras entrañas lo que están sintiendo y pensando nuestros seres queridos que viven en residencias de Gipuzkoa?

Durante el tiempo que he conocido la dinámica de las residencias me ha tocado percibir y vivenciar el estrés de las trabajadoras de geriatría en las labores a realizar con los usuarios. Ha sido mucho más el tiempo de tener que acelerar que de vivir con armonía y calma. Nuestros seres queridos que viven en las residencias, aunque me cuesta utilizar la palabra “viven” pues tal como están estructuradas y el modo de gestión más se asemeja a un “hospital” que en los cuales, además, en demasiadas ocasiones hay conflictos laborales y quienes pagan el pato por las consecuencias son los residentes; es decir, nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, etc.

Sabed, señores y señoras políticos, que nos gobiernan, que nosotros/as velamos por el bienestar de nuestros seres queridos! Cada vez que nos encontréis allí junto a ellos es porque decidimos “cuidarlos” dándoles esa parte tan esencial para ellos en esta etapa tan importante de sus vidas. Cuando pasamos las tardes, los fines de semana… con ellos, las pasamos cuidándolos. ¡Ni se os ocurra pensar que es una actividad lúdica la que realizamos! Es una actividad de cuidado pues somos conscientes de las carencias que hemos visto en estos últimos años y meses, en especial.

¡Hay que seguir trabajando!¡No hagamos más difícil lo que ya hoy es complicado de digerir y de asimilar!

Izaskun Z.
Gipuzkoako Senideak

Contacto: asociaciongipuzkoakosenideak@gmail.com